A continuación una carta de Pato Moneo saludando la familia celeste
Cada comienzo de año nos pone frente al desafío de evaluar acciones. Esto exige un ejercicio de pensamiento profundo y de autocrítica. Y este ejercicio se repite año a año, cíclicamente.
Pero cada año es distinto, porque suma nuevas sensaciones, nuevas alegrías y nuevos proyectos, también pérdidas y sinsabores. Cada año tomamos nuestra experiencia y la revitalizamos con experiencias y aprendizajes que dan impulso a nuestro crecimiento, como un espiral, que en cada vuelta vuelve a pasar por un mismo punto, pero enriquecido por nuevos impulsos.
Creo que a muchos de ustedes les habrá sucedido lo que a mí, cuando comencé a dar una mano en el Club.Uno comienza creyendo que puede simplemente marcar la cancha o organizar el tercer tiempo, pero a medida que va conociendo los problemas de Club, no puede hacer la vista gorda, y sigue comprometiéndose más y más, hasta llegar un punto en el cuál se está completamente convencido que el trabajo solidario, es una parte inevitable, si pretendemos un mundo mejor.
Nos motiva el hecho de que todos tenga la oportunidad de disfrutar este hermoso deporte, nos motiva ver a esos niños corriendo detrás de la guinda, con sus propios sueños, y nuestro trabajo es para ellos que tengan un futuro probable en el Rugby y al alcance de sus manos.
Confieso que me emociona muchísimo, ver a los chicos bajar del colectivo en el Poli con tanta alegría y una mirada que atraviesa corazones, sin darse cuanta que su sola presencia es lo que nos impulsa a seguir trabajando.Por todo esto, estoy orgulloso de formar parte del Club Estudiantes, pues aunque silenciosa, constituimos una fuerza de trabajo invalorable, y con el más noble fin que puede existir... La grandeza de nuestros chicos.
Mañana brindaré por mi familia, pero también lo haré por todos ustedes, amigos y familiares del Rugby Celeste, porque cuando hay un sueño, siempre hay un camino.
Les deseo Paz, Salud, y Amor... Y la fuerza necesaria para seguir construyendo un mundo en donde nuestros valores no sean solo una expresión de deseo, sino una realidad cotidiana.
Con el cariño y el respeto de siempre
Pato Moneo
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