Hoy rendimos homenaje a Nono Zaldarriaga.
Muchos de los más chicos no sabríamos del "Nono" Jorge Zaldarriaga si no fuera por Rafa Romero, Pato Moneo y algunos veteranos que nos recuerdan y enseñan que debemos estar agradecidos a todos los que de alguna manera y sin interés colaboraron en la Historia del Rugby de Estudiantes.
El "Nono" figura emblemática del Rugby Bahiense, siempre busco dar una mano a este maravilloso deporte desde donde pudiera, desde Coach, Dirigente, Periodista, o donde encontrara un lugar.
Varios años fue delegado de Estudiantes ante la Unión de Rugby del Sur, y siempre fuente de consulta de nuestros dirigentes y coachs.
A continuación un poco de historia del Rugby Pampeano de puño y letra del "Nono"
Es la historia trunca, de lo que creo, fué el primer intento de jugar rugby en nuestra ciudad, si hubo otro antes de mis 12 años de vida no lo supe nunca.
Mi primer encuentro con el Rugby. Gracias Quicho. Todo comenzó en mis años de aspirante de Acción Católica, hace más de 55 años. En esos años el cierre de actividades anuales se festejaba con un pic-nic. Nosotros lo tuvimos en un campo cercano al norte de Santa Rosa sobre la ruta 35, este predio, "Estancia La Primavera" nos fué cedido gentilmente por el Sr. Otero. Luego de la típica recorrida del lugar, del almuerzo y otras actividades relacionadas con nuestra agrupación, pasamos a los deportes. Como muchos ya estábamos aburridos de jugar futbol, un dirigente el Dr. "Quicho" Di Liscia, quién había cursado sus estudios de abogacía en Rosario (Sta. Fé) y en donde había tomado contacto con el rugby, decidió iniciarnos en la práctica de este deporte de la ovalada, en realidad por carecer de este elemento nuestros primeros pasos y pases, los dimos con un poco desinflado futbol. En este caso la redonda hizo de ovalada, extraño o nó, coincidiendo con el nacimiento del deporte allá en el Rugby School de Inglaterra. Aclaro que mantengo bien clara la distancia entre ambos hechos. Estimo que para nosotros no la desinflaron a propósito, ya que se trataba de un vapuleado fútbol. Arrancamos con una somera explicación del juego y con muy pocas destrezas básicas. Así nos lanzamos a la práctica. Eso sí, sin tackle, solamente pases y carreras hacia los ingoales, es redundante aclarar de lo imaginario de la delimitación del campo de juego, de las haches ni hablemos, la meta por supuesto generó las primeras discusiones. Todo se hacía en un espacio rodeado de árboles, el casco de la estancia. Con el transcurrir del juego, nos fuimos olvidando de las reglas preestablecidas, y apareció el primer tackle (para nosotros "agarralo") luego se sucedieron otro y otro, hasta que un primo mío impactó con su hombro en una canilla semioculta en el pasto, Hugo quedó muy dolorido y en ese instante finalizó nuestro primer intento rugbístico. Por supuesto juntamos todas nuestras cosas ayudados por otro dirigente, Luisito Comas y regresamos a Santa Rosa. El Dr. Lutilski atendió al accidentado y dió el diagnóstico, fractura de clavícula. Corolario, una ignota canilla hizo que abruptamente todos nuestros padres y madres nos alejaran definitivamente del rugby, en mi caso así lo creyeron ellos. En realidad el virus ya lo tenía inoculado. Con el semanario el Gráfico seguí manteniendo la llama viva de nuestro deporte, esperaba con ansiedad los comentarios de Free Lance, después supe que su nombre real era Hugo Mac Kern, allí ví por primera vez la camiseta de Olivos, donde muchos años después jugó mi hijo Ignacio, las fotos mostraban jugadores casi irreconocibles con el barro, un elemento de la naturaleza muy poco común para los santarroseños de nuestra época. Todo lo que se hablaba de caballerosidad y lealtad en el juego me atrapaba de a poco, en realidad siempre me gustó el deporte en general. Aunque sin destacarme mucho practiqué basquet y natación en mi querida Santa Rosa. Dicen que lo que uno desea con todo el corazón se hace realidad, a mí se me hizo. Cuando llegué a estudiar a La Plata, desde el subsuelo donde funcionaba el laboratorio de física, ví parcialmente mis primeros partidos de rugby, en la cancha aledaña jugaba Universitario, como ocurre en estos casos me acercó al club un compañero de estudios y a partir de allí ya fuí RUGBIER. Junto a otras anécdotas desarrollaré lo que se siente y se aprende jugando rugby. Pero es otra historia.
NONO ESTUDIANTES TE AGRADECE ETERNAMENTE
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